La Ruta del Chip regresó a Taiwán en septiembre de 2025 para continuar profundizando en las capacidades que Guatemala necesita desarrollar para integrarse a la industria de semiconductores. Después de estudiar los componentes que sostienen estos ecosistemas y ampliar las referencias sobre cómo pueden desarrollarse a partir de las capacidades de cada territorio, en Taipéi el enfoque avanzó hacia dónde se mueve la tecnología, qué nuevas necesidades está generando y qué capacidades comienzan a cobrar mayor relevancia.
SEMICON Taiwan reunió a más de 1,200 empresas vinculadas a distintas etapas de la cadena de valor, desde materiales y fabricación de obleas hasta ensamblaje, pruebas, empaquetado, sostenibilidad y desarrollo de talento humano.
Uno de los primeros aprendizajes fue que los cambios no son únicamente tecnológicos. Las tensiones geopolíticas y la reestructuración de las cadenas de suministro están llevando al sector de una lógica just-in-time, basada en disponer de los insumos justo cuando se necesitan, hacia una estrategia just-in-case, que busca anticipar riesgos y asegurar el abastecimiento. Los semiconductores han adquirido, además, un carácter estratégico para gobiernos y empresas.
La inteligencia artificial y la electrificación de los vehículos están marcando parte de esa evolución tecnológica. En el sector automotriz, Bosch proyectó que el mercado de semiconductores crecerá a una tasa anual superior al 9%, hasta alcanzar los USD 135 mil millones hacia el año 2030. DENSO Corporation, empresa japonesa, y uno de los mayores proveedores de componentes y sistemas automotrices del mundo, mostró, por su parte, cómo tecnologías como semiconductores de carburo de silicio, sensores, radares y cámaras tendrán un papel creciente en las tecnologías para vehículos, al tiempo que nuevos procesos de fabricación buscan reducir costos, consumo de recursos y emisiones.
A estas tendencias se suman las exigencias de energía y sostenibilidad. La fabricación de semiconductores requiere un consumo intensivo de energía y la industria avanza en soluciones para reducir ese impacto. En SEMICON, la manufactura verde reunió tecnologías para el ahorro energético, reciclaje de agua, reducción de residuos y gestión de carbono, mostrando que la sostenibilidad está cada vez más vinculada con la competitividad del sector.
Para Guatemala, este aprendizaje incorpora al análisis de competitividad las condiciones energéticas y ambientales que demanda la industria. La disponibilidad de energía de fuentes renovables y la posibilidad de desarrollar operaciones industriales con una menor huella ambiental pueden formar parte de la propuesta para atraer inversión vinculada con la industria electrónica y de semiconductores.
La robótica, los vehículos eléctricos y otras áreas emergentes están generando una mayor demanda de perfiles técnicos especializados, y los foros identificaron oportunidades en áreas como el diseño y las pruebas de semiconductores. A medida que la industria se especializa, también crece la importancia de contar con talento humano para desarrollar esas capacidades.
El regreso a Taiwán dejó una nueva referencia en el equipaje de la Ruta del Chip. En una industria que avanza tan rápido, prepararse para lo que viene es tan importante como responder a lo que demanda hoy. La Ruta continúa con la tarea de convertir esos aprendizajes en capacidades para Guatemala.